Hay veces que no entendemos por qué hacemos unas cosas y no otras, por qué no nos sentimos queridos por nuestra pareja o amigos o por qué siempre escogemos el mismo tipo de compañeros sentimentales.

Otras veces nos sentimos poco valorados en el trabajo.

¿Qué pasa para que siempre tropecemos con la misma piedra? ¿Qué es eso que nos impide ser felices por mucho que lo intentemos?

El apego puede ser la solución a todas estas preguntas sin respoder.

El apego  es el vñinculo que se establece entre un bebé, desde su nacimiento, y sus cuidadores primarios, que son aquellas personas que protegen al niño y le dan cariño.

John Bowlby, el creador de la teoría del apego, escribía en 1969 que el apego es:

“el lazo afectivo más importante que establece el ser humano durante la primera infancia, el vínculo que le garantizará sentirse aceptado y protegido de manera incondicional. Su desarrollo depende del establecimiento de rutinas sincronizadas: el tono, los gestos, la expresión, la mímica, la mirada… entre el niño y sus padres durante los primeros meses de vida”.

¿Y por qué es tan importante el apego?

Imaginemos un  bebé recién nacido. No es difícil darse cuenta que está totalmente desprotegido, a merced del mundo que le rodea, sin entender qué pasa a su alrededor ni tampoco qué pasa dentro de él.  Si no fuera por los adultos, este niño simplemente, moriría. Por suerte, la evolución ha hecho que sus padres estén pendientes de él en cada momento y que al escuchar el llanto o la risa del niño, acudan urgentemente a interactuar con él, respondiendo a todas las necesidades que el pequeño presente. En este diálogo, los papás van dándole significado a las sensaciones del bebé, ya sean de hambre, enfermedad, cansancio o simplemente, felicidad. Los papás resuelven las necesidades de sus hijos y a través de esto el bebé va creando los esquemas mentales sobre cómo es el mundo, cómo son los otros y cómo es él mismo.

Siegel, en el año 2007 decía: «La ayuda de los progenitores en la reducción de las emociones incómodas, como el miedo, la ansiedad o la tristeza, permite al niño tranquilizarse y, a su vez, le proporciona un refugio seguro ante el malestar». Por lo tanto, son los padres los encargados de regular al bebé y de que éste crezca en un ambiente segurosintiéndose a salvo y siendo capaz de confiar en los otros y en sí mismo, de quererse y de controlar sus emociones para poder adaptarse al nuevo mundo que debe descubrir y con el que debe relacionarse.

¿ Cómo afecta el apego a la edad adulta?

Bowlby afirma que a través del apego se crean los modelos representacionales, esto es, representaciones mentales de quiénes somos y cómo son las relaciones con los otros. Un aspecto clave de estos modelos, que incluyen componentes afectivos y cognitivos, es la noción de quiénes son las figuras de apego, dónde han de encontrarse y qué se espera de ellas. También incluyen información sobre nosotros mismos; por ejemplo, si somos una persona valorada y capaz de ser querida, es decir, si merecemos el amor de otras personas.

El apego, según Bowlby, es la base de la propia identidad y de la autoestima.

¿Se puede modificar el apego?

La buena noticia es que nuestros esquemas mentales, construidos en nuestra infancia, sí se pueden cambiar. A veces el camino puede ser complicado, otras será más fácil y sencillo, necesitando pocas sesiones de terapia para «limpiar» las concepciones erróneas que tenemos del mundo y de nosotros mismos, pudiendo así reconstruir nuestra identidad y potenciar nuestra autoestima. Pero sin duda, el apego se ha reconocido como un trabajo fundamental a realizar tanto para ser personas que quieren mejorar su vida, como para padres que quieren que su hijo se convierta en un adulto feliz y competente.

Para más información, no duden en contactar con nosotras. 

Centro Noguerol, Solución al Maltrato.

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